viernes, 9 de diciembre de 2011

MICMACS, Jean-Pierre Jeunet

A Bazil una mina antipersona le deja sin familia, y años más tarde una bala se le incrusta en la cabeza y le deja sin piso y sin trabajo. Así a cualquiera le entran ganas de unirse a unos amigos peculiares y urdir un original y disparatado plan de venganza.

Un derroche absoluto de creatividad y de magia de fábula.
Todos los personajes son excéntricos y es alucinante como el director puede tomar un argumento típico de Hollywood y hacer con él semejante obra fiel a su estilo. 
El propio Jeunet la define como una mezcla entre Amélie y Delicatessen, y aunque no es tan buena como ninguna de las dos posee todos esos elementos hiptonizantes capaces de tenernos contentos un día entero. O dos. Yaoud

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