jueves, 1 de noviembre de 2012

La rana y el ciprés

Un hombre que siempre fue algo tosco, serio, irritable, frío hasta casi parecer gélido, pero también inteligente, luchador, atento y muy elegante, recuerda perfectamente a sus 96 tacos los cantares que lleva recitando con orgullo y una sonrisa pícara en la boca toda la vida.
Algunos son poesías, otros tienen la moraleja de una fábula, y todos han pasado de boca en boca a través de algunas generaciones.
No quiero que se pierdan en el olvido, así que en honor a sí mismos y también a ese entrañable viejito de ojos azules y memoria prodigiosa, recojo en una nueva etiqueta "Los Cantares del Abuelo".


Una rana y  un ciprés 
tuvieron fuerte quimera
a ver cuál mayor carrera
en menos tiempo daría,
y otra rana les decía:
"yo he llegado a sospechar
que sois cojos a la par,
pues antes de echar a correr,
 mirad si podéis a andar".

Yaoud

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