viernes, 18 de mayo de 2012

Elegir la realidad


Ayer debatí con una amiga acerca del famoso "El Beso" de Gustav Klimt. Me comentó que habían interpretaciones que afirmaban que en la imagen el hombre estaba forzando a la mujer. Ella dejó de sentir admiración por ese cuadro tras la duda.
La duda… Las dudas impregnan nuestra vida como los átomos impregnan la naturaleza. Ni siquiera la ciencia hace afirmaciones rotundas.
Esto, lejos de ser angustiante, es maravilloso: si no existen verdades absolutas podemos escoger las nuestras, y poseer una libertad intelectual casi total para interpretar el mundo. Podemos elegir creer en un Dios y autosugestionarnos creyendo que nos da fuerzas para afrontar los problemas, o no creer en él y sacar esas fortalezas de nosotros mismos, sintiendo que crecemos como personas y nos volvemos resilientes. Desde luego, existen ciertas certezas compartidas por todos: si apretamos una botella se escacha, las cosas caen hacia abajo, pues la gravedad existe... pero lo más puramente humano, lo que compete a los valores, las ideas y las formas de actuar, es totalmente relativo a cada uno.
Es la ausencia de certezas lo que permite las diferencias sociales y políticas entre diferentes tiempos y espacios: creer que la realidad es que es mejor un sistema, una idea o un valor que otro es lo que guía nuestros actos hacia la consecución física de nuestros ideales, convirtiéndolos en objetivos alcanzables. Por eso también la libertad de elección de realidades es una responsabilidad, ya que ciertas realidades condicionan las de otros haciéndoles daño (véase la realidad que escogió Adolf Hitler).
Mi realidad es que no existe un Dios: estamos solos las personas con las personas, y es mejor dar un abrazo a una amiga en un mal momento que apretar las cuentas inertes de un rosario postrados en el suelo. Mi realidad es que no es asunto mío lo que hagan otros con su sexualidad, si no hacen daño a nadie. Mi realidad es que las decisiones del ministro Wert son injustas y opresivas. Mi realidad es que deberían legalizarse el hachís y la marihuana. Mi realidad es que el melocotón huele genial. En mi realidad la mujer de “El Beso” está en éxtasis, totalmente entregada y feliz. 
Yaoud

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