lunes, 12 de marzo de 2012

Integración de las personas mayores

No hace mucho que comenzó a prolongarse la esperanza de vida, con lo cual hay que atender a una nueva necesidad social: facilitar el envejecimiento en todos los planos (salud, ocio, educación…). No podemos dejar en la estacada a un colectivo tan amplio y que además ha aportado tanto a nuestra sociedad, y que de hecho sigue aportando. Aquí es donde nace el término tan en boga hoy: el “envejecimiento activo” y es aquí donde entran en juego las diferentes organizaciones como la UpM, el IMSERSO, el aula mentor, las universidades populares… consiguiendo crear un espacio donde los jubilados puedan, al fin, dedicarse a sí mismos aprendiendo aquello que les gusta y conociendo a otras personas en su situación con las que empatizar y entablar amistades. Esto es muy positivo, antes que nada, porque para que nacieran estos proyectos fue necesario romper con una creencia aún muy arraigada: la capacidad de aprendizaje se limita a la vida escolar.
No obstante, puede que esto por sí solo no sea suficiente: se necesita concienciar más a la población sobre el papel que han jugado y que juegan los mayores, y tratar de romper con todos los prejuicios que hay sobre este rango de edad. Para ello es necesario hablar de los mayores en las escuelas y facilitar desde la educación el acercamiento intergeneracional y la valoración de los mayores (hay institutos y colegios donde se realizan de forma regular visitas a residencias para ancianos, y tanto visitantes como visitados lo pasan en grande). Solo así se podrá romper con  los absurdos estereotipos que tanto daño hacen y mejorar la imagen que se tiene de las personas mayores para facilitar su integración y el reconocimiento de sus necesidades, no tan distintas de las de los demás rangos de edad. En adición, es necesario también promover hábitos de vida saludables para prolongar el estado de salud el mayor tiempo posible..
Además de lo anterior, es necesario exigir en todos los ámbitos donde se trabaja con mayores que tengan estas necesidades claras: conozco el caso de un hospital (la clínica Ramón y Cajal, en Gran Canaria) donde ingresan de forma permanente mayores, donde solo existe una tele en una habitación de cuatro personas, y que además es de pago: ni sala de juegos, ni libros, ni aulas, ni patios donde interaccionar… Es sobrecogedor llegar a ese lugar y ver que hay personas que llevan años en esa privación de estimulación tan grande, y que encima enfermeros, médicos y familiares lo vean como algo totalmente normal. De hecho, parece que los propios ingresados lo ven como algo normal y se resignan a vivir de esa manera, dejándose hacer con sumisión, porque nadie les ha hecho saber que tienen, o deberían tener, el derecho a pasar sonriendo lo que les pueda quedar de vida, que ya mucho habrán trabajado y sufrido.
Es importante avanzar hacia la tolerancia y la integración desde todos los frentes, en este, y en otros temas. 


Yaoud

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