Rajoy ha dicho que para él es muy importante disminuir la tasa de abandono y fracaso escolar. No puedo estar más de acuerdo en esto. El problema es que por mucho que he buscado no he encontrado el plan concreto que piensa llevar a la acción para lograrlo. Desde luego, aumentar la cantidad de asignaturas o teorías no es una solución, es una agravación del problema, así que espero fervientemente que no sea esta locura la que pretenda con su "curso de iniciación de bachillerato". Esta medida es del todo innecesaria, ya que el problema no es que los alumnos no tengan capacidad para afrontar el bachiller y necesiten un añito para adaptarse y saber lo que se les viene encima, el problema es que la teoría está totalmente desconectada de la práctica, con lo que los alumnos notan que deben aprender muchísimas cosas y no saben para qué. Hasta que esta antonomía teoría-práctica no se vea superada los chicos y chicas van a seguir desmotivándose. El ambiente exterior a los libros está lleno de estímulos atrayentes más divertidos que estar estudiando tecnicismos sin tino ni objetivo, así que si no se consigue que el temario sea más atractivo (porque se note su utilidad, porque pueda conectar con el día a día de los alumnos: sus experiencias, aquellas cosas con las que están familiarizados...) no se conseguirá que la motivación por el estudio aumente y el fracaso escolar, consiguientemente, disminuya.
A su vez, debe también inculcarse a los profesores el gusto por su trabajo: que el profesor no sea sólo un instructor que enseña una teoría esperando a que los alumnos la aprendan sin más, sino que sea también formador de personas, conociendo estrategias didácticas y sabiendo que su labor es vital para que los jóvenes no sólo sean personas capaces de desenvolverse en el mundo laboral, sino también en el personal.
A su vez, la educación debe conectar directamente con la sociedad en que vivimos: tecnología, ciencia, información masiva, y sobre todo, problemas de alto reclamo social. Siempre se dice que los valores son cosa de la familia, pero en la vida moderna cada vez hay más familias desestructuradas y la educación en valores comienza a ser también competencia de la institución educativa: no se puede permitir que entre los jóvenes siga forjándose el machismo, la homofobia, el acoso escolar, el racismo...
En definitiva, la reforma educativa es necesaria, pero debe hacerse desde la conciencia de los problemas reales que existen y además mediante un plan bien definido y basado en los estudios y en el asesoramiento de los profesionales adecuados, sino, estar cambiando pequeñas cosas cada dos por tres que ni siquiera resuelven nada sólo crearán desconfianza en la sociedad (más aún) respecto a las competencias de las instituciones públicas para solucionar las cosas.
Yaoud
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