Al final, la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, ha autorizado el inicio de la construcción de la central hidroeléctrica de Belo Monte (el nombre que han puesto a esta bazofia inmoral que cobra forma de fuente de energía), "...incluso después de que decenas de miles de cartas y correos electrónicos dirigidos a ella, así como más de 600.000 firmas, le pidieran el abandono del proyecto" (20 minutos).
Se trata de una construcción que arrasará con 400.000 hectáreas de selva amazónica (¡la extensión que ocuparían 400.000 campos de fútbol!), con el impacto ambiental y social que ello supone, pues esto obliga al traslado a todos los pueblos indígenas que habitan las inmediaciones del río Xingú.
Este proyecto amenaza a 24 grupos étnicos de este hábitat, entre los que destaca el pueblo de los Kayapó por su actitud enormemente activa en todo momento.
Hay que tener en cuenta que el nacimiento del río Xingú se ubica en el Parque Indígena de Xingú, que supuso el primer parque indígena declarado en Brasil y que abastece de agua y alimentos a una inmensa población de indígenas: arrasar con este territorio supone retractarse en un acto de protección, tolerancia y respeto respecto a estas culturas en peligro de extinción.
Es cierto que llevamos un ritmo de consumo que exige la utilización de fuentes de energía alternativas con urgencia, pero hemos de plantearnos si ello justifica terminar con la poca tierra virgen que queda, y si las consecuencias de la vida capitalista occidental han de pagarlas justo las culturas que mejor han sabido preservar la naturaleza.
Precisamente el estar terminando con nuestros recursos debe llevarnos a reconocer y aprender del error, no a seguir reincidiendo en el mismo haciendo que las consecuencias de nuestros actos recaigan sobre quienes menos las merecen.
http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/2011/06/27/las-lagrimas-del-jefe-raoni/
http://servindi.org/actualidad/21881
http://www.paleoastronautica.com/032_kayapo.html





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